Si me cansé de olvidar,
fue porque el olvido es la 'pastilla suicida'.
Si me cansé de perdonar,
fue porque cuando duele nunca, nunca se olvida.
Si me cansé de mentir,
fue porque la verdad lastima solo al principio.
Si me cansé de asistir,
fue porque asistiendo o no asistiendo siempre empezaron sin mí.
Si me cansé de obedecer, de ser correcta.
Fue porque me corresponde ser obediente a mi parecer.
Si me cansé de ceder,
fue porque cediendo te vas muriendo en vida.
Si me cansé de llorar,
fue porque en las lágrimas no encontré salida.
Si me cansé de siempre correr,
fue porque muchas cosas las perdí por correr noche y día.
siempre que no pertenezca voy a pertenecer.